Perejil, albahaca, menta o cebollino en la ventana de la cocina son la puerta de entrada perfecta al mundo de las plantas: crecen rápido, se nota cuando las usas y unen dos hábitos sanos en uno — cuidar algo verde y cocinar más en casa.
Las claves: mucha luz (la ventana más luminosa que tengas), maceta con drenaje y cortar con frecuencia, porque cuanto más cortas, más crecen. Empieza con menta o cebollino, que son las más agradecidas, y deja la albahaca para cuando ya tengas rodaje.
Empieza hoy: una maceta de albahaca junto a la ventana de la cocina. Decora, huele y se come.