Contra una ola de calor, el mejor truco no es aguantar: es organizarse. Ventila la casa de madrugada y al amanecer, cuando el aire aún es fresco, y a media mañana cierra ventanas y baja persianas — la casa se convierte en una cueva y puede quedarse varios grados por debajo de la calle.
Contra el calor no gana quien más aguanta, sino quien mejor se organiza.
El resto de la rutina: pasa las tareas exigentes (ejercicio, recados, cocinar) a primera hora; refresca muñecas y nuca con agua fría cuando aprieta — las zonas de pulso enfrían rápido todo el cuerpo —; y por la noche, ducha tibia (no helada, que espabila) y sábanas de algodón. Todo gratis, todo desde hoy.
Empieza hoy: persianas a media mañana, ventilación cruzada de noche. Lo gratis también refresca.