El ejercicio para la salud mental es una de las tendencias que más crece a nivel mundial. La razón es simple: el movimiento regular tiene efectos medibles sobre el estado de ánimo, la ansiedad y el estrés — y no hace falta un maratón para notarlos.
La parte buena para quienes odian el gimnasio: los beneficios mentales empiezan con dosis pequeñas. Una caminata a paso ligero, bailar en la cocina, jugar con los niños en el parque. Si el objetivo es sentirte mejor por dentro, cualquier movimiento que disfrutes vale — y precisamente por eso es más fácil mantenerlo.
Empieza hoy: muévete veinte minutos por tu cabeza, no por tu cuerpo. El cuerpo va de regalo.