Para una escapada de dos o tres días, una mochila pequeña bien organizada es más libertad que una maleta grande: sin facturar, sin arrastrar ruedas por el empedrado, sin decidir entre cuatro opciones de todo cada mañana.
La fórmula simple: una muda por día, una capa de abrigo, neceser mínimo y calzado cómodo puesto. Lo que no usarías un fin de semana normal en casa, tampoco lo usarás fuera. Viajar ligero también es un hábito — y se entrena.
Empieza hoy: en tu próxima escapada, prueba a llevar la mitad. Nadie ha vuelto de un viaje deseando haber cargado más.