El aloe vera necesita luz directa o muy luminosa para crecer bien; una ventana soleada es ideal. Prefiere temperaturas cálidas, entre 18°C y 25°C, y no le sienta bien el frío por debajo de los 10°C.
¿Sabías que...? El aloe almacena agua en sus hojas — por eso su peor enemigo no es el olvido, sino el exceso de riego. Es de las pocas plantas a las que cuidar demasiado les sienta peor que cuidarlas poco.
Es una planta suculenta: almacena agua en sus hojas carnosas, así que no hay que regarla con frecuencia. El error más común no es regar poco, es regar de más. Si tienes dudas, espera unos días extra antes de volver a regar.
Empieza hoy: riega tu aloe solo si la tierra está completamente seca. Si dudas, espera.